sábado, 27 de abril de 2013


Si puedes destruir con palabras, ¿te imaginas como curarías con un buen consejo? Y si destruyes con un golpe, ¿te imaginas el amor que das con un abrazo? 


Cuentan que hace muchísimos años se reunieron algunos sentimientos y algunas cualidades del ser humano. Cuando el Aburrimiento bostezaba por tercera vez, la Locura propuso: "-¡Vamos a jugar a el escondite!" La Intriga se levantó extrañada y la Curiosidad, sin poder contenerse preguntó: "-¿A el escondite?, ¿Y eso cómo es?". "Es un juego en donde yo me tapo la cara y comienzo a contar desde el uno al cien, mientras ustedes se esconden. Cuando termine de contar los buscaré hasta que los encuentre", explicó la Locura. El Entusiasmo bailó contento y la Alegría dio tantos saltos que terminó de convencer a la Duda e, incluso a la Indiferencia, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La Verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué, si siempre la encontraban? La Soberbia pensó que era un juego muy tonto pero, lo que le molestaba era que la idea no había salido de ella. Y la Cobardía prefirió no arriesgarse. La Locura rápidamente comenzó a contar. La primera en esconderse fue la Pereza que, como siempre se dejó caer en la primera piedra que encontró. La Envidia se fue detrás del Triunfo, quién con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, pues cada sitio le parecía maravilloso para alguno de sus amigos y se los cedía. Por fin, después de pensar primero en todos, terminó ocultándose en un rayito de sol. El Egoísmo en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, sólo para él. La Mentira se escondió detrás de un arcoiris y la Pasión y el Deseo entre unos volcanes. Cuando la Locura ya casi terminaba de contar, el Amor aún no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo ya estaba ocupado. Hasta que al fin vio un rosal y decidió esconderse entre sus flores. -"¡Cien!", dijo la Locura y comenzó a buscar... La primera en aparecer fue la Pereza, que estaba solo a tres pasos. A la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y claro, también al Triunfo. Al Egoísmo no tuvo que ni buscarlo, pues él solito salió de su escondite, que resultó ser un nido de avispas. La Locura, de tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago, descubrió a la Belleza. Encontrar a la Duda fue mucho más fácil, ya que halló sentada aún sin poder decidir a dónde se iba a esconder. Así fue encontrando a todos. Pero solo el Amor no aparecía por ningún lado. Entonces, buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo de la tierra, en las cimas de las montañas y, cuando estaba por darse por vencida, vio el rosal. Tomó una pequeña vara y comenzó a mover fuertemente las ramas. De pronto, escuchó un doloroso grito, porque las espinas habían herido los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse, así que lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió acompañarlo para siempre. Desde entonces, se dice que el Amor es ciego y va guiado siempre por la Locura.

lunes, 15 de abril de 2013

Esa persona

Todos tenemos una persona  inolvidable que por muchas veces que te digas olvídalo siempre vuelve  a recorrer tu mente esa persona que es parte de tus historias.
Y cuando estas apunto de olvidarle siempre hay algo que te hace rememorar aquellos momentos que te hicieron sonreír y cuando vuelve un solo recuerdo llegan todos los demás a asolar tus pensamientos.

"El recuerdo de su discusión con Sergio regreso de nuevo a su mente y el dolor volvió a consumir su corazón. Lo echaba de menos tanto que en ocasiones como aquella procuraba recordar, por encima de todo, las palabras hirientes de él, para reavivar el enfado yi tratar de calmar así el dolor de la separación. Cerro los ojos pero el recuerdo de Sergio seguía vivo en su interior, y se preguntó si conseguiría olvidarle y seguir adelante sin él. Se pregunto si debería haberle dicho que si lo necesitaba, que su vida resultaba gris si él no estaba en ella para pintarla con su sonrisa. Y se pregunto también si de haberlo hecho, de haberle confesado todo aquello. habría cambiado algo las cosas ."

viernes, 5 de abril de 2013

Promesas Incumplidas

Esas promesas que nunca se cumplieron, son las que más recordamos. Aquel beso que nunca nos dimos, esas miradas que pedían a gritos un abrazo, esas quedadas con esa persona especial que nunca llegaron... Esas galletas que tanto te gustan y que siempre vas diciendo que la que te vas a comer será la última... Muchas clases de promesas existen. Pero hay una que mucha gente dice, y nadie la cumple. Creo que debería ser la promesa  incumplida número 1. ¿Cuál? La que todos nos hemos hecho una vez que otra, la de:
Ahora si, nunca más voy a llorar por amor.

 Regalo una sonrisa a todas aquellas personas que a pesar de decir que serían capaces de no llorar frente a esta situación, lloraron hasta hartarse.

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